¿Tienes alguna de estas dudas?

¿Qué diferencias hay con un seguro de vida tradicional?

El seguro de vida tradicional no tiene por qué ser distinto del seguro de vida para la hipoteca.

La mayoría de bancos te ofrecen un seguro que cubre un capital determinado o una cantidad de dinero en caso de fallecimiento o invalidez, y que servirá para devolver el dinero que te han prestado. Si la suma asegurada es la misma durante toda la vida del préstamo y coincide con el dinero que pediste, lo lógico es que además de devolver el dinero al banco, con el tiempo, quede un sobrante igual a las amortizaciones que ya has realizado.

Algunos bancos, sobre todo en reunificaciones de deuda, suelen hacer un seguro de vida para toda la duración del préstamo y el seguro de vida lo cobran todo de una sola vez (prima única), con lo que pagas una gran cantidad de dinero. Debes evitar este tipo de seguro, ya que es muy perjudicial para tu economía. El banco suele aumentar la cantidad de dinero que hipotecamos para hacer frente al pago de este seguro, que supera varios miles de euros en el caso de un seguro para una hipoteca. Nunca permitas este tipo de seguro porque es dañino para tus intereses.

Algunas veces, el seguro de vida que ofrecen para la hipoteca puede ser un seguro de amortización. Eso quiere decir que la cantidad asegurada en el seguro de vida y el precio que pagamos por él van reduciéndose año a año, igual que lo hace el capital pendiente de amortizar de la hipoteca.

Es una buena opción, lo que ocurre es que muchas veces el capital que se cobra por el seguro de vida es insuficiente incluso para hacer frente a la deuda, ya que no se tienen en cuenta los intereses y la progresión de la amortización de capital, puesto que en los primeros años de la hipoteca casi todo lo que pagamos va destinado a intereses y se amortiza muy poco capital.

¿Quién es el beneficiario en un seguro de vida de la hipoteca?

En los seguros de vida en general los beneficiarios suelen ser, por este orden, el cónyuge, los hijos, los ascendientes y, en su defecto, los herederos legales.

Cuando pedimos una hipoteca, el banco nos exige contratar un seguro de vida para que, en caso de fallecimiento o de invalidez del titular o de los titulares, el préstamo hipotecario quede cancelado; normal, así se aseguran la devolución del dinero prestado. En ese caso, lo lógico y conveniente es que pongamos una cláusula de beneficiario a favor del banco en nuestro seguro de vida. Esto quiere decir que, si nos pasa algo, la compañía de seguros se encargará de pagar directamente al banco el importe que se le adeuda y lo que sobre, si sobra, se entregará a los beneficiarios que hayamos designado en la póliza.

Poniendo como beneficiario al banco y cobrando directamente de la compañía de seguros evitamos el pago del impuesto de sucesiones sobre ese importe.

Es muy importante tener en cuenta que el banco puede exigirnos un seguro de vida y puede pedirnos que le pongamos como beneficiario por el importe que se le adeude en cada momento, pero eso no quiere decir que sea obligatorio hacer el seguro de vida con el banco. Es más, todos te recomendarán que no lo hagas con el banco (excepto tu banco, claro), ya que te costará más del doble. Lo mejor es hacer un seguro de vida por tu cuenta.

¿Se puede cancelar el seguro de vida que tengo con el banco?

De acuerdo con la Ley de Contrato de Seguro, tú puedes cancelar todos los seguros que tengas siempre que lo hagas con un mes de antelación al vencimiento anual de la póliza.

Por lo tanto, puedes cancelar el seguro de vida que tienes con el banco enviando una carta certificada un mes antes del vencimiento anual de la póliza.

En los últimos años, algunos bancos han incluido en las condiciones del préstamo hipotecario una cláusula que dice que si cancelas o anulas el seguro de vida que te han hecho con la hipoteca, te penalizarán con un 0,20 % o un porcentaje determinado sobre el tipo de interés de dicho préstamo. Por ejemplo, si tienes euríbor más 0,65 % como tipo de interés de tu hipoteca, por la cancelación del seguro de vida te pueden aumentar un 0,20 % el tipo, quedando en euríbor más el 0,85 %.

Aunque tengas esta penalización, haz números, porque verás que así todo te compensa cancelar el seguro de vida.

El seguro de vida que te hizo el banco es lo más caro que te puedas imaginar, tanto que aunque te aumenten el tipo de interés, todavía te ahorrarás mucho dinero cada año si cambias el seguro de vida a otra compañía.

Teniendo en cuenta que la hipoteca dura muchos años, un ahorro anual se convierte en una cantidad muy importante a lo largo del tiempo. Nuestro consejo es que por lo menos hagas los números: verás qué sorpresa te llevas.

¿Puedo tener una hipoteca sin seguro de vida?

Sí; poder puedes, pero no debes.

Normalmente el banco que te presta un dinero para comprar tu casa te pedirá o te obligará a que tengas un seguro de vida por si te pasa algo; así se garantiza que cobrará el dinero que te ha prestado pase lo que pase.

Pero al margen de que el banco te lo pida o no, nuestra recomendación es que, si estás pagando una hipoteca actualmente, te hagas un seguro de vida ya. De esa manera no dejarás el pufo a tu pareja, a tus padres o, lo que es peor, a tus hijos, sobre todo si todavía están en edad escolar o cursando sus estudios.

Desde nuestro punto de vista, no tener un seguro de vida es una irresponsabilidad cuando tienes deudas y personas a tu cargo. Y no solo debes tener el seguro de vida para devolver el dinero al banco; ten en cuenta, además, que quienes dependen de ti económicamente tendrán que seguir viviendo, estudiando, etc. Piensa en el futuro de los que más quieres y de los que te quieren.

¿Es necesario un seguro de vida para un crédito personal?

Un seguro de vida es necesario e indispensable para asegurar a las personas y su futuro económico.

Por lo tanto, cuando pides un préstamo, ya sea personal, para la compra de un coche o un préstamo hipotecario para adquirir una casa, estás endeudándote, estás asumiendo un compromiso de pago o la devolución del dinero prestado en el tiempo. Si a ti te pasa algo, tendrán que ser tus hijos, tus padres, tu pareja… quienes se hagan cargo de las deudas que dejes.

Así que, independientemente de que sea necesario, obligatorio, etc., debes tener un seguro de vida que en, caso de invalidez o de fallecimiento, se encargue de cancelar todos los préstamos y todas las deudas que tengas.

El seguro de vida debe ser lo suficientemente amplio en cuanto a cantidad asegurada para que, además de cancelar las deudas, prevea la pérdida de ingresos que tú aportas ahora a la familia, sobre todo si tienes hijos. Piensa que necesitarán dinero para seguir estudiando hasta que consigan valerse por sí mismos.

No vale pensar que si te pasa algo, «ahí se las compongan los que queden». Sería muy irresponsable por tu parte desear eso a quienes más quieres. Además, muchas personas que sufren una invalidez por accidente o por enfermedad sufren en su propia piel no haber previsto una situación tan lamentable, y se enfrentan a multitud de problemas económicos, que se ven incrementados con los que se derivan de su propia atención personal.

Por lo tanto, no vivas sin tener un seguro de vida. Un buen seguro de vida te cuesta menos que un traje o un vestido de fiesta.

¿Mi banco me puede obligar a contratar un seguro de vida con él?

No.

El banco no te puede obligar a contratar un seguro de vida con él. Pero sí puede condicionar el préstamo a que contrates un seguro de vida, sea con la compañía que sea, para que si te pasa algo, el seguro de vida se encargue de devolverle el dinero prestado.

Para ello te pedirán que pongas en el seguro de vida una cláusula de beneficiario a su favor por el importe de la deuda que quede pendiente en el momento a que a ti te pasara algo. De esta manera, el banco se asegura de que siempre cobrará la deuda pase lo que pase.

Nuestro consejo es que no contrates el seguro de vida con el banco. Es muchísimo más caro que si lo haces en una compañía de seguros.

¿El seguro de vida de la hipoteca debe ser para los dos cónyuges?

Cuando una pareja compra una casa, cuando la propiedad es de los dos y ambos piden un préstamo hipotecario al banco, lo normal es que sean los dos quienes asuman el pago de la hipoteca durante los años que dure el préstamo, que en muchos casos serán más de 15.

Por lo tanto, el seguro de vida deben hacérselo los dos, la pareja. Hay que tener en cuenta que, si a uno de los dos le sucediera algo, fallecimiento o invalidez, se produciría una pérdida de ingresos importante para el otro y, en su caso, para los hijos u otros miembros de la familia, con lo que surgirían dificultades para seguir pagando todos los meses la hipoteca.

No importa mucho la cuantía de los ingresos de cada miembro de la pareja, aunque es cierto que puede haber una gran diferencia entre ambos, o que incluso uno de los dos no tenga ingresos porque se haga cargo de la casa y de los niños. Nuestra recomendación es que sea cual sea el caso, los dos se hagan un seguro de vida.

La suma asegurada en cada uno de los seguros de vida debería ser como mínimo del 50 % del importe del préstamo hipotecario. No obstante, para asegurarnos bien, habría que incrementar la cantidad asegurada en la proporción de los ingresos de cada uno.

Nuestro consejo es que cuando una pareja pida un préstamo hipotecario ambos contraten un seguro de vida cada uno al menos por el importe del dinero que han pedido al banco. De esta manera, si a alguno de los dos le pasará algo, el seguro de vida se haría cargo de cancelar la hipoteca. Los seguros de vida no son caros y aportan tranquilidad pase lo que pase.

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